OUIJA (HORROR BOX)

Todo lo bueno se acaba, pero no tiene por que ser un momento triste, al contrario, puede ser la guinda del pastel. y este fue nuestro caso. Después de pasar unos días en la ciudad condal y de haber disfrutado como "nenos" de las rooms, la comida, la compañía (gracias mil a Oscar, Silvia, Chiara, Carla, y Adrian, ¡sus queremos! ¡Ah, y a su perro Thor tambien!) y sus calles, nos tocaba entrar ya en la que seria la ultima habitación de nuestro periplo. Acabábamos de salir de la habitación de Jigsaw, también  de Horror Box,  comentando con alegría y asombro la sorpresa que nos habíamos llevado con esta empresa, cuando, casi sin darnos cuenta, teníamos que volver a entrar a la siguiente: OUIJA. Por suerte, con la excusa de que después de nosotros no había ningún grupo, y también a que ya nos conocíamos, nos dieron unos minutitos extras para estirar las piernas, poner dinero al parquimetro, y sobre todo, relajar un poco en cerebro. Terminada esa pequeña pausa, nos pusimos "dedos al candado".

Nos esperaba la habitación llamada Oiuja, que para quien no lo sepa, es como el whatsapp, pero con el más allá. La güija (como está recogida en la RAE) se remonta a finales del siglo XIX. En esta época estaba muy de moda el espiritismo. Pero no el espiritismo que se ve ahora en la tele a altas horas de la noche. Estaba muy extendido en las burguesía de la época, y aunque con detractores, contaba con gran aceptación entre las clases bien (que se le va a hacer, no había consolas). La tabla de la güija la patento un estadounidense llamado Bond (pero no el agente del MI6) que según parece, simplemente hizo suya la idea de una "tabla parlanchina" que se utilizaba por toda Europa. Según el tal Bond, la idea la recibió de los mismisimos espíritus con los que hablaba (y yo que me lo creo), y el nombre vendría de una antigua palabra egipcia. Aunque según la versión más extendida, el nombre se compone de Si en francés (oui) y Si en alemán (ja). La gente se sentaba alrededor de la tabla e intentaban contactar con el otro lado. Y así echaban la tarde.

 Pero no nos desviemos del tema. Lo primero que te llama la atención es lo extraordinariamente bien construida que está la sala (algo a lo que ya nos estábamos acostumbrando). A lo mejor es deformación "profesional", pero cuando entramos a una sala lo primero que hacemos es empezar a buscar cosas que nos llamen la atención, cosa de la que se dio cuenta la gamemaster, y enseguida desvió nuestra atención a la historia, que si al bien al principio parece otra historia más de casas encantadas ( un muerto, raro, raro) después vas descubriendo que no es tan sencilla.

La forma de contar el tiempo, es sorprendente. Olvídate de lo que has visto hasta ahora, los espíritus no saben de relojes. Los minutos van pasando entre juegos muy bien enlazados, divertidos, de suspicacia, sorprendentes en algunos casos, y vas pasando prueba tras prueba mientras disfrutas del ambiente, de las sorpresas, y de las risas, no pocas, y a veces para descargar, que nos echamos. Me acuerdo ahora de un momento en el que un compañero y yo, nos separamos del grupo. Fue legendario (aún se acuerda de cuando le agarré del brazo).

Cuando llegas al final de la aventura, has descubierto los detalles de la historia, los pormenores de la narración que nos habían dado al entrar. Esto que parece banal, y algo que se hace en muchas habitaciones, aquí tiene gran importancia, porque caes en la cuenta que hasta el mas mínimo detalle de la habitación concuerda con la historia.

Salimos, pero mal parados
En resumen, Ouija es sin duda, una de las mejores salas en las que hayamos jugado, y por ello, os recomendamos que la juguéis... a la sala, al juego de güija, cada uno que haga lo que quiera. Como dicen por ahí, no creemos en las meigas, pero haberlas "hailas".

Fdo: El Gato.

Nuestra puntuación


Calificación: 5


Si queréis mas información sobre la sala, o reservarla si teneis lo que hay que tener, pinchad aquí:

http://www.horrorbox.es/producto/ouija-escape-room/

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